Zea mays L. ssp. mays, familia Poaceae (gramíneas)
Monserrat Palacios nos la cuenta en su políptico de 15 paneles pintados con acrílico. Recupera la fuerza del muralismo mexicano y la tensión dinámica de la estética siqueriana: figuras que se proyectan hacia el espectador, diagonales que rompen la quietud del plano, un claroscuro que dramatiza cada escena.
Donde Siqueiros pintaba masas y multitudes, Palacios pinta un cuerpo solo, inclinado sobre el comal, sobre la olla de cal y agua hirviendo: un gesto repetido durante generaciones, casi litúrgico, que el acrílico logra volver visible incluso en lo invisible, el vapor. Ese vapor, tratado con veladuras y empastes que difuminan el contorno de las manos, no es solo atmósfera: es el aliento de la nixtamalización, la prueba pictórica de que transformar el grano exige también transformar el cuerpo que lo trabaja. La obra no ilustra una técnica: encarna el esfuerzo físico y ancestral que la sostiene.
Origen y dispersión
El maíz es una planta originaria de Mesoamérica, con una enorme capacidad de adaptación. Se puede sembrar desde el paralelo 58° latitud norte (Canadá y Rusia) hasta el paralelo 40° latitud sur (Chile, Argentina, Australia y Nueva Zelanda). Crece desde el nivel del mar hasta altitudes de 3,000 m.s.n.m.
400-600
granos por mazorca, según la raza y variedad
64
razas de maíz conocidas en México
10,000
años desde su domesticación en la cuenca del Río Balsas
La planta del maíz fue domesticada hace aproximadamente 10,000 años a partir de un pasto silvestre conocido como teocintle, en la cuenca del Río Balsas. Investigaciones proponen que el Nevado de Toluca tuvo erupciones cercanas a la fecha en que se estima haber domesticado el maíz, lo que pudo haber favorecido una transmutación de los teocintles.
La domesticación del maíz contribuyó a la evolución del ser humano, quien fue abandonando su vida nómada para cultivar plantas. A partir de la domesticación comenzó un proceso de dispersión de semillas, propiciado por las migraciones humanas.
La dispersión comenzó en México, pero pronto migró hacia Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Hace 4,000 años el maíz llegó a Estados Unidos a través de Arizona y Nuevo México. Aquellos primeros maíces tenían mazorcas muy pequeñas, con escaso número de granos, de grano duro y cristalino, sin olote, la parte central de la mazorca de donde se desprenden los granos.
El cultivo de maíz se mantuvo en el continente americano hasta 1492, con la llegada de la expedición de Cristóbal Colón y la posterior exportación hacia Europa en el siglo XV, y a África y Asia en los siglos XVI y XVII.
La milpa
En Mesoamérica, el maíz dio origen a uno de los sistemas agrícolas más sofisticados del mundo: la milpa.
Lejos de ser un monocultivo, la milpa es un agroecosistema donde el maíz crece junto con otras especies, principalmente frijol y calabaza, en una relación de cooperación: el maíz proporciona estructura, el frijol fija nitrógeno en el suelo y la calabaza lo protege y conserva la humedad. A este sistema pueden integrarse decenas de especies más, formando un entorno altamente biodiverso, capaz de adaptarse a distintas condiciones ecológicas.
La milpa no maximiza un cultivo, sino un equilibrio.
En distintos territorios, este conocimiento se tradujo en técnicas específicas. En zonas lacustres del Valle de México surgieron las chinampas, islas artificiales construidas sobre cuerpos de agua que permitían controlar la humedad, regenerar nutrientes y producir alimentos de manera intensiva y continua. Se trata de uno de los sistemas agrícolas más eficientes desarrollados antes de la industrialización.
Nixtamalización
Alimentarnos de maíz nos distingue de otras regiones del mundo. En otros lugares, las personas se nutrían mayoritariamente de cereales cuya transformación en alimento requiere de menor esfuerzo: para consumir el arroz, solo hace falta hervirlo. A diferencia de otros cereales, el maíz no puede ser consumido directamente en su forma natural sin consecuencias nutricionales.
La clave está en la nixtamalización: un proceso en el que el grano se cuece con agua y cal, lo que permite liberar nutrientes esenciales como la niacina, mejorar la digestibilidad y transformar su estructura química.
Del náhuatl nextamalli: nixtli, cenizas o cal, y tamalli, masa.
Sin este proceso, el maíz no habría podido sostener civilizaciones. La nixtamalización no es solo cocina: es química, es tecnología, es conocimiento acumulado durante milenios. Al cocer el grano de maíz en cal, u otro alcalino, se produce un enlazamiento de proteínas que permite liberar 2.8 veces más aminoácidos esenciales y aumentar más de 30 veces su contenido de calcio.
2.8×
más aminoácidos esenciales liberados
30×
más contenido de calcio